¿Y tú quién eres?

He conocido a muchas personas en mi vida, y a todas las puedo catalogar en dos categorías:
Las que tuvieron éxito y las que nunca han fracasado.
¿A cuál perteneces tú?
-Emilio-

El tiempo ni se compra ni se vende.
El tiempo se disfruta y se comparte.
¡El tiempo es único!
-Emilio-

"El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen" - Johann W. Goethe-

viernes, 6 de junio de 2014

¿Porqué no ayudamos a los demás?



¿Porqué no ayudamos a los demás?



La empatía es la base necesaria para poder simpatizar con las personas, es la base necesaria de la comprensión y de la preocupación por los demás, la base de no querer hacer daño a los demás y de querer ayudarles. Si no somos capaces de saber cómo se sienten los demás no podremos querer ayudarles. 

Como definición de empatía podemos dar: Capacidad de saber lo que siente alguien sin que nos lo comunique con palabras. La información la recibimos por la cara, el tono de voz, los gestos, etc., es decir las “pistas” no verbales.
Una de las principales causas de falta de empatía, similar a tener un problema con el control ejecutivo del cerebro y no poder diferenciar el mal del bien, es el “secuestro amigdalar”, situación que solemos tener, actualmente, de forma frecuente debido a un déficit en el control emocional (“Ignorantes Emocionales”). 

Este “secuestro amigdalar” ocasionado por nuestros primitivos sistemas cerebrales (reptiliano y límbico) es debido a un proceso evolutivo heredado del desarrollo de nuestro cerebro. Ahora no nos provoca estrés o ansiedad el ir por la selva y encontrarnos con un león u otra fiera, o enfrentarnos a otro animal como medida de supervivencia ante el hecho binario “Huye o pelea” o bien  responder a la cuestión “¿Ataco yo o me ataca él?”. 

Esta capacidad de “tomar el control ejecutivo del cerebro” por parte de los sistemas antiguos, se ha trasladado hasta la actualidad. Actualmente la situación es otra, pero los resultados  siguen siendo los mismos cuando nos enfrentamos a temas como “llegar tarde a una cita”, “recibir una llamada de mi jefe”, “enfrentarme a un nuevo programa informático”, etc., ante estas situaciones nuestros sistemas cerebrales más primitivos suelen comportarse de igual manera (actuar por instinto de “supervivencia”) a como lo hacían antiguamente, por lo que se produce el llamado “secuestro amigdalar” y, entre otras causas, nos convierte en personas egoístas y estresadas. 

Este es el motivo (“secuestro amigdalar” casi permanente) por el que no somos capaces de empatizar en determinadas circunstancias con los demás, preocupándonos por ellos  y queriendo ayudarles. Sino que sólo nos preocupará nuestra “supervivencia”, es decir nuestros propios problemas. 

En términos neurocientíficos, podríamos decir que existe un bloqueo de los canales de comunicación entre el lóbulo prefrontal (neuronas inhibitorias) y la amígdala, así que no seremos capaces de sentir su dolor ni querer ayudarles.

En este video, que os propongo ver, se demuestra que “la imagen también cuenta”. Debido a que ante un determinado “look” de nuestro interlocutor, solemos sentirnos más amenazados y con mayor desconfianza que ante otro determinado “look” más convencional y aceptado socialmente. 


Es el poder de los prejuicios, de los convencionalismos y de nuestras creencias limitantes lo que nos hace considerar diferentes a los seres humanos simplemente por “su envoltura”.


¡Desaprende!